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El Arte y los humanos

Lo que diferencia la especie humana de los animales es la capacidad de razonar las cosas. Pero hay una segunda facultad fundamental que define al hombre, el sentido de la calidad, entendida como una incesante voluntad de ser mejores y mejorar lo que le rodea, en una continua búsqueda de la Belleza. Y es en esta misma dualidad entre razón y calidad donde nace el Arte; si la razón sería el equivalente a la ética, la moral (e incide en nuestras acciones), el concepto de calidad se equipara al de estética (que se refiere a nuestras creaciones).

Es por ello que la necesidad de una Historia del Arte reside en el conocimiento de nuestras acciones, donde el arte es en sí mismo un documento histórico, o un vehículo para la transformación de la realidad, o directamente un creador de realidades nuevas, y también de nuestras creaciones, ya que el arte es reflejo directo de nuestros sentimientos, emociones, de nuestra alma como individuos y como grupo, siendo así un documento histórico en cuanto a la sociología o la psicología social. El arte es una muestra de la cultura compartida por un grupo vista desde la individualidad del artista.

Muchas veces tendemos a pensar que el Arte y la Historia del Arte van de la mano de la Historia general, y no es del todo así. Es evidente que el arte depende y se moldea según una serie de premisas históricas, geográficas y sociales, y que siempre se podrá contextualizar históricamente en mayor o menor medida. Pero el arte tiene, podríamos decir, una vida propia, al igual que las formas que componen este arte. Por un lado, la obra de arte tiene el poder de influir al hombre en forma de emociones o sentimientos, e incluso puede marcar las conductas. Un ejemplo claro de ello lo tenemos en la utilización del arte por parte de las estructuras de poder, o las diferentes religiones: la imagen impone al hombre una visión diferente de la realidad. Pero al mismo tiempo, y por esta misma visión diferente, tiene la capacidad de dar forma a todas aquellas cosas que el hombre no puede realizar en la realidad y que debe llevar a cabo mediante la sugestión, los sueños, las idealizaciones, en definitiva, dentro del ámbito de la imaginación. Las emociones más profundas del hombre tienen lugar en la obra de arte: el artista libera las propias dentro de la obra, y el espectador se enfrenta a las suyas a través de la observación (lectura, visión, simple presencia, interpretación) de la obra, que contiene implícitos todos estos deseos y emociones.

El arte le permite al hombre representar (dejar impresión de algún aspecto externo del Universo) y expresar (proyectar a la obra su interioridad), creándose así un puente entre estas dos realidades que el arte se encarga de vehicular. Esto precisamente es lo que da explicación a la existencia misma del arte, su papel y razón de ser en el equilibrio humano, con todo lo que le rodea y todo aquello que lo conforma. Y la Historia del Arte será el instrumento que nos permitirá entender todas las formas de representación y expresión llevadas a cabo por el hombre, lo que nos llevará en última instancia a entender la Belleza misma, como meta inequívoca de todo arte.