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Crowdfunding y gamification: ¡un juego de locos!

Nunca ha sido fácil conseguir la financiación necesaria para emprender un negocio, sacar adelante un proyecto cultural, o poner en marcha una investigación científica. Tradicionalmente, los primeros inversores suelen pertenecer a una de las ‘tres efes’ de la conocida fórmula Family, Friends and Fools’ (família, amigos y algún que otro pirado), y el crowdfunding, la financiación colectiva, aunque ahora sea un concepto de moda no es una fórmula nueva; los sistemas de inversión y donación múltiple vienen de muy lejos: véanse así las casas de la caridad, las cooperativas, o más recientemente las ONGs.

crowdfunding and gamificationEl crowfunding en la web social

La novedad en el crowfunding de hoy radica en su enfoque colaborativo y participativo a través de los medios y redes sociales. Que nadie piense que se trata solamente de presentar un proyecto y hacer caja, ni que cualquier idea de negocio puede tener cabida en este sistema de financiación colectiva: el crowdfunding va dirigido fundamentalmente a cubrir las necesidades de aquellos proyectos que, o no llaman la atención de la iniciativa inversora privada, o no cumplen los requisitos para la obtención de subvenciones y ayudas públicas. Estos proyectos deben presentarse de manera atractiva, ser viables, estar bien estructurados y contar con una firme y voluntariosa capacidad de movilizar comunidades. La mayoría de campañas que consiguen alcanzar sus objetivos (muchas son incapaces de ello; otras, las que menos, pueden incluso llegar a superar sus propias expectativas) tienen como mínimo una de estas dos características esenciales: o tienen ya armada una comunidad de usuarios más o menos sólida, o el proyecto es capaz por sí mismo de generar la empatía necesaria para construirla, por propagación viral. Se añade así una cuarta ‘efe’ a la tríada de inversores antes comentada, los Fans: mitad amigos, mitad locos, y con ese sentimiento de pertenencia al mismo grupo que casi los convierte en una família.

Ventajas y problemas de la financiación colectiva en la red [1]

El crowfunding, tanto si se realiza de manera directa (por uno mismo, a través de un sistema de donaciones en una web o sitio) o a través de plataformas especializadas:

  • posibilita un acceso rápido y sencillo a una gran multitud de personas,
  • no requiere de fuertes inversiones iniciales,
  • se realiza a través de mecanismos de pago y recepción ágiles y seguros. Los habituales: PayPal, SafetyPay, etc;

el crowd viene a reemplazar las formas de financiación a las que el emprendedor no ha podido acceder, como los créditos bancarios o el capital de riesgo.

Por contra, existen algunos problemas, o detalles a tener en cuenta:

  • existe cierta falta de seguridad jurídica,
  • se puede llegar a obtener hasta un 30% menos de lo esperado. Hay que tener en cuenta la comisión que se lleva la plataforma, la comisión de la pasarela de pago, y los impuestos que puedan derivarse de la facturación; el truco estará, pues en pedir 130 en lugar de 100, para poder cubrir estos ‘contratiempos’.
  • tener muy presente la gran cantidad de trabajo que supone la movilización de las  comunidades de fans y su conversión en donantes o inversores.

La importancia del retorno y su ‘gamification’

Dejando al margen las donaciones puramente altruistas que generalmente tienen que ver con proyectos de ayuda solidaria, la caridad, o el auxilio… nadie presta nada a cambio de nada. Existen distintas modalidades de retorno al inversor en crowfunding: la participación en beneficios, el reparto de dividendos en forma de acciones, o sistemas de préstamo por intereses. Pero la fórmula más usual, por ser la menos comprometida para el emprendedor y la más sencilla de cumplir, es la basada en las recompensas.

El retorno basado en recompensas es gamificación pura: Los proyectos se muestran en la página de inicio de las plataformas a modo de tablón, con una regla que marca la cantidad conseguida hasta el momento, la cifra óptima a obtener, los días restantes para realizar asignaciones… y hasta se pueden convenir diferentes rondas de financiación por proyecto. Del mismo modo se marcan una serie de recompensas individuales en función de una gradación de cantidades a prestar. Por una aportación mínima se tiene derecho aparecer en la lista de patrocinadores; en el siguiente peldaño el premio se incrementa, pudiendo recibir a cambio algo material relacionado con el proyecto; a un tercer nivel, la recompensa suele incrementarse por medio de la personalización dedicada de la recompensa, lo que da un valor añadido de exclusividad; y así sucesivamente.

El hecho de gamificar estos procesos de donación / inversión tiene una intencionalidad muy clara. Por un lado, hace más atractivo el sistema; por otro, incita al cofinanciador a aportar cantidades más altas. En el fondo, el crowfunding es un juego social de inversión que beneficia a todas las partes.


[1] Conclusiones de Inma Blanco, Ceo en Baloia, expuestas en el marco de las charlas ‘Sinergio Martes’, iniciativa de Integralia.